Tal resultado es debido a un
acercamiento histórico desmesurado entre el Derecho y el poder político en la
Europa Continental. El poder político se fue transformando en el Estado, y éste
consideró el Derecho como un elemento fundamental de su estructura, con lo que
al final se monopolizó la dimensión jurídica por parte del poder político.
A partir de la Revolución de
1789, la ley es interpretada como la expresión de la voluntad del poder
soberano y relacionada con la expresión de la voluntad general; por tal hecho
la ley fue convertida en el único instrumento totalmente útil y respetable del
Derecho, por el mismo hecho de ser ley y no por sus contenidos.
Al ser el Estado una figura autoritaria,
el Derecho que tiene está totalmente predeterminado. La ley se ha mantenido
virtuosa gracias en primer lugar por el poder político, que ha conseguido
utilizar la ley como objeto de control social (así que el significado de ley de
representar la voluntad del pueblo puede no cumplirse para ser así una
representación de la voluntad de los que tienen el poder político), y en
segundo lugar por los juristas orgullosos de conocer, practicar y formar parte
del Derecho
El nacimiento y desarrollo del
Derecho va unido de manera clara a las diferentes situaciones culturales,
sociales y económicas de la historia. El Derecho con el tiempo ha ido
involucionando: las leyes han quedado escritas, las cuales desde entonces han
sido obedecidas ciegamente por la población y posteriormente utilizadas por el
poder político para adquirir más poder.
Como el autor ya ha comentado, la
imagen del Derecho se ha degradado al cambiar el lugar que ocupaba en la
sociedad, repercutiendo negativamente en la mentalidad colectiva, ya que el
Derecho se ha transformado en una serie de mandatos (mandatos establecidos por
el poder político).